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La historia del chicle en Puerto Morelos

Conocida en la época prehispánica como “tziclti” en náhuatl y “sicté” por los mayas, la goma de mascar tiene una historia de más de un siglo en el Estado de Quintana Roo.

Según datos de historiadores e investigadores, el chicle se consume desde hace más de 100 años, aunque no tenía el uso que se le da actualmente como golosina.

Se extraía del árbol de chicozapote, del que se obtiene la savia o resina, para lo cual los chicleros, personas que se dedicaban a esta actividad económica, hacían incisiones en su corteza en forma de zig-zag para que escurriera y con unas bolsas, elaboradas especialmente para esta función, lo recolectaban.

Los trabajadores lo extraían en pequeñas cantidades, principalmente en épocas de lluvia. En un principio su uso fue personal: masticar, limpiarse la dentadura, mitigar la sed, y elaborar velas. En aquella época aún no era comercializado, por lo que se consumía de manera natural.

A fines del siglo XIX comenzó la industrialización de este producto gracias a Antonio López de Santa Anna quien, durante su exilio en Nueva York, le dio a conocer esta resina al científico Thomas Adams con la intención de comercializarla.

Fue así que el hábil inventor lo puso a la venta en su manera pura y combinado con saborizantes y colorantes artificiales, con el nombre de New York No.1, volviéndose tan popular que convirtió la fábrica de los Adams en un monopolio con los seis más importantes productores de goma de mascar de Estados Unidos y Canadá, vendiendo su nueva marca llamada “Chiclets”. En esa época dorada de la explotación del chicle, México fue hasta el año 1964 su principal productor a nivel mundial.

En la actualidad y a 100 años de su explotación, los comercializadores de la goma de mascar se enfrentaron a la caída del precio de los mercados internacionales debido a la gran competencia de las gomas de mascar sintéticas. Al elaborarse en base a químicos, este producto ha quedado en desuso, sin embargo los mismos chicleros de la zona reconocen que fue una gran fuente de ingresos para las comunidades mayas de la región.

En el Municipio de Puerto Morelos, aún se pueden ver vestigios de los inicios de este producto, a través del Árbol de chicozapote el cuál se encuentra ampliamente distribuido en la Ruta de los Cenotes

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