Cultura

Textiles regionales

Desde épocas muy antiguas, las civilizaciones indígenas producen amplia variedad de arte textil.

Los mayas contaron con una rica tradición textil, siendo Ixchel, la diosa femenina quien otorgó a las mujeres el arte de tejer; ella les dio los telares y las instruyó sobre los símbolos sagrados que había de utilizarse para ilustrar las telas. El tejido ha simbolizado la crucial capacidad de procrear de la mujer, en relación al proceso de creación de vida, de alumbrar a un hijo. Así lo evidencia el hecho de que, la más importante deidad femenina maya, la Diosa de la Luna, sea quien rija conjuntamente la sexualidad, la fecundidad, el tejido, la fertilidad de la tierra, las aguas, la medicina y, en general, los ciclos vitales. Esto lo vemos expresado en diversos objetos de la cultura material, a través de variadas representaciones de dicha deidad:  Ixchel,  diosa lunar joven y  la  diosa lunar “anciana” Ix Chebel Yax en las que aparece con agujas de tejer en sus manos, y/o telar de cintura, con husos de lana en su tocado u otros elementos indicando que había una suposición subyacente del papel de las mujeres como tejedoras.
La diversidad de la vestimenta de esta civilización, se corresponde con su complejidad cultural, de esta manera las prendas encierran códigos culturales, estatus sociopolíticos, aparte de mostrar un refinamiento técnico.
Antes y después de la conquista los mayas sufrieron presiones para olvidar su propia historia y mitología, pero los estudios revelan que en las vestimentas, han seguido portando emblemas de su entramado de creencias, dioses, héroes o signos de fertilidad.
Los Mayas encontraron en los motivos de la indumentaria, no sólo un medio para conservar su antigua visión del mundo e introducirla sutilmente en la cultura pos-colonial impuesta. En el paso de los siglos, este pueblo ha sido capaz de soportar en el ámbito de la vestimenta el influjo de las nuevas modas, acogiendo con lentitud parte de las innovaciones. El tejido ha sido un nexo de unión con el pasado. Para los mayas modernos, las telas y los patrones tejidos constituyen el núcleo de la identidad de una mujer y una fuente crucial del sustento familiar.
La importancia que revisten las acciones de tejer y de fabricar tela está claramente expresada en el arte de los antiguos mayas, donde las imágenes de telas y vestimenta son omnipresentes, y donde abundan las figuras de diosas y mujeres de la elite en medio del proceso de tejer.
Luego de la colonización, las telas eran tejidas, principalmente de algodón y henequén en un telar de cintura, todavía en uso en nuestra región. A su vez, los pueblos indigenas, fueron también expertos en coloración de textiles utilizando ingredientes naturales de origen mineral, animal y vegetal, estos últimos a base de plantas que se extraían de flores, frutas, semillas, cortezas y madera.
Actualmente, con la globalización, las migraciones de población, la industrialización del tejido y la aparición de nuevas telas se está perdiendo el arte ancestral, pero aún quedan comunidades, donde bordan cuadros de punto de cruz, o “xooc chuy”, como se le conoce en lengua maya y que le llevan de tres a cuatro años terminarlos. Aunque el punto de cruz fue introducido por los españoles desde la época de la conquista, hay vestigios textiles recuperados en cenotes que demuestra que técnicas como la de “chuy k’ab”, otro bordado de puntos, era practicado por las mujeres prehispánicas.
Otra prenda que podemos encontrar actualmente, son los tradicionales hipiles bordados que caracterizan la indumentaria tradicional de las comunidades indígenas mayas, que, vistos desde lejos los cuadros dan la impresión de ser pinturas al óleo y es necesario acercarse para poder apreciar los detalles y descubrir que en realidad son cuadros bordados. Detrás de cada uno hay muchas historias.

Agradezcamos la riqueza cultural de nuestros pueblos, y al momento de elegir un textil compremos aquellos hechos por pueblos originarios sin duda el pagar un precio justo por ellos.

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